jueves 7 de agosto de 2008

Primeros días de agosto

Fueron dos en este viaje ... aunque en realidad fueron tres . No se porque de la tercera me avergüenzo, creo que es porque solo se veía bien de perfil. Parezco gata en celo pero monse.

Pobre de aquel que lea estas lineas sin mi autorización. Si eres familiar te recomiendo que sigas por otro lado y dejes de leer esto ahora mismo. No me vas a poder ver con los mismos ojos una vez que termines con esto.

Así que están advertidos.

A partir de ahora soy una total anónima para ti, no me conoces pero puedo ser cualquier persona y por eso mismo te puedo contar todas las cochinadas que pasan por mi mente. Jaja. Ok.

Como decía, son tres, en este viaje han sido 3 mis fantasías mas recurrentes.

La primera empezó como un día mas de turista peruano en Perú. Nos íbamos a la reserva. Me emocionaba la idea de ir a ver animales corriendo por todos lados. Cuando de pronto la dueña de la agencia nos presenta al guia del día.

Pues todo bien, tenia unos ojos fuertes, bastantes claros, como el caramelo. Cabello chiquitito.

Empezó a hablar como supongo siempre hace, no me notaba lo suficiente o tal vez lo suficiente.

Toda la hora del viaje le hice mil preguntas para que se fijara en mi, pero el me tomaba por alguien más, creo que no vi nunca un ápice de interés de él hacia mi.

Bueno, pero es no me importo. Yo solo quería estar un poco más cerca de él. Lo miraba a los ojos tratando de sostener su mirada mucho tiempo pero el miraba indistintamente al siguiente.

Realmente creo que fue cuando se dio cuenta muy tristemente de que habíamos atropellado a un ave, cuando me lo quise comer de verdad. Para entonces ya habíamos llegado a la reserva. Donde yo pensé que era el lugar donde algo podría suceder.

Lamentablemente nos designo a otro guia. Una mujer! Genial!

Solo lo podía mirar a lo lejos. No podía separar mis ojos de él Entre furiosa y caliente lo miraba. Durante el camino nos unimos un momento y pude hablar de nuevo con él. Y él como si las huevas. Pinche! Imaginaba decirle que me lleve a los baños y ahí empujarlo dentro para un rapidito. Pero digamos que la posibilidad que eso ocurra termino cunado me di cuenta de que un accidente femenino me estaba sucediendo.Para siempre se me fue la esperanza de que pudiera empujarlo contra la puerta del baño mientras lo miraba fijamente a los ojos y le tocara la pinga super dura por encima del pantalón.Y no habría podido besarle todo el pecho, realmente lamerle el pecho y averiguar a que sabe. Me hubiera gustado abrir las piernas y dejar entrar en mi a su enorme y dura pinga.

Pensé que tendría mas posibilidades de hablar con el en el camino de vuelta; y en realidad así paso y conversamos un buen rato, pero al llegar a la ciudad, me baje del micro, lo mire, me despedí y me fui; y el cruzo la pista y también se fue.





La otra empezó también en otro van turístico. Esta vez: el chofer.

Pues esta vez no me fije en el sino hasta después de medio día de excursión.

Una vez acabada la mitad de la caminata me acerqué a el para preguntarle no sé que cosa y el me invito un trago de un licor para reponer fuerzas, y a continuacion me pregunto donde me hospedaba para ir a tomar tragos una noche de éstas. Vaya! Me pareció super buena onda y lo empecé a mirar con ojos mas positivos.

Fue cuando iba haciendo la caminata de regreso sola, cuando iba pensando en que genial sería que venga el chofer y así estaríamos los dos solitos en la selva para irnos a esconder por ahí en la maleza para hacer ricas cochinadas.

Bueno pues, fue cuando iba haciendo la caminata de regreso sola, cuando quede como una maricona tonta. Pues cuando me estaba imaginando que le empezaba a comer bien rico el cuello, el muy romano se apareció por detrás mio corriendo, Se quedo un rato a mi costado e intentaba hablarme pero yo con las justas le contestaba y ni lo podía mirar a los ojos. Estaba un poco palteada por la situación. Me sentía totalmente ampayada. El, al no ver respuesta por mi parte, se marcho y siguió con la caminata a un ritmo mas rápido.

Todo el camino de vuelta iba divisando pequeños escondrijo por los que nos hubiéramos podido meter para que el me quite el polo y el sostén , para que me eche en el pasto y me lama con la punta de la lengua los pezones y luego me mame delicadamente los senos hasta llegar a morderme por ratos.

Ya se imaginaran lo húmeda que llegue al final de la caminata y no precisamente por el sudor, si es que me entienden.

Una noche nos lo encontramos en la plaza y le preguntamos que donde había lugares para ir a tomar. Nos recomendó un par de lugares y nos dio a entender que mas tarde nos vería. En el hotel mientras esperaba que todos descansen algo antes de salir. Pensé que esta vez si me atrevería a tirarmelo.Pensé que a la altura de los baños, en un pasadizo a oscuras, los dos nos íbamos a chocar y que nuestras caras estarían a pocos centímetros de distancia y el me empezaría a besar mientras me cogía las tetas. Mientras me imaginaba todo esto, todos se habían dormido, incluso yo, no sé en que momento me dormí. La cosa es que no salimos y nunca pude sentir sus manos sobre mis tetas.




La ultima fue la mejor. Entre a este bar, que había estado al costado de mi hotel todo este tiempo, y lo vi. Había estado ahí todo este tiempo. La chompa verde que tenia era igual a sus ojos. Tenia un aire de despitado. Era alto, delgado y tenia una nariz particular. Nunca pude dejar de mirarlo, Era demasiado churrisímo. Desde que lo vi, no pare de buscar alguna manera de ir sola a ese ver bar y tirar sobre una mesa. Quería llegar y encontrarme a solas con él, sentarme en la barra pedir una cerveza, acercarme a él y empezar a besarlo. Besarle cuello, las orejas, dejarlo bien durito, para luego alejarme un poco y empezar a quitarme toda la ropa lentamente y dejar que vea todo sin que me pueda tocar. Luego lo hubiera obliga a que meta sus dedos en mi concha húmeda y empiece a moverlos en círculos, de adentro para fuera, hacia los lados y antes de que llegue a mi orgasmo hubiera retirado su mano y habría metido hasta el fondo de mi garganta su pene hinchado y lo habría chupado toditito.

Pero nada de esto pudo pasar porque cuando pude ir sola y sentarme en una mesa , él estaba con un amigo en la barra, muy distraido como para hacerme caso. Y así sin esperanza lo mire a través de un espejo y resulta el también me estaba mirando, sostuvimos la mirada por un buen rato hasta que tuve que bajarla. A los 3 minutos me llamaron y me dijeron que ya nos teníamos que ir.

Así me tuve que olvidar de la aventura del bar.


P:D.: El que se veía muy bien de perfil era el chofer.